Grupo abierto y solidario de amigos y condiscípulos identificados con el pensamiento agustiniano para fines sociales, culturales, humanitarios y ambientales. «Si fallor, sumo», que significa: "Si me equivoco, existo".
sábado, 5 de noviembre de 2016
Vida y muerte: sólo muriendo se nace a la vida eterna
"Una flor sobre su tumba se marchita, una lágrima sobre su recuerdo se
evapora. Una oración por su alma, la recibe Dios" (AA 430).
jueves, 8 de septiembre de 2016
8 Aniversario CECA: congratulaciones comparte
Amigos y colegas de grupo CECA
Reciban un fuerte abrazo agustiniano, al celebrar el octavo año de creación del grupo, con la alegría de tener y mantener un espacio virtual de reencuentro de condiscipulos, agradecidos por nuestros padres y profesores que tuvieron a bien ofrecer su mejor esfuerzo por nuestra educación escolar y formación cristiana en aulas agustinas.
Congratulaciones por actuar en equipo,
Jean Jesu, Coordinador de Grupo.
sábado, 3 de septiembre de 2016
Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral: nueva organización vaticana
El secretario general de Cáritas, ante la creación del "Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral"
Un organismo para transformar el mundo en profundidad ética y evangélica
"Se necesita una Curia más simple, transparente y coordinada para poder cumplir su misión"
Redacción, 02 de septiembre de 2016
(Sebastián Mora, secretario general de Cáritas Española, en entreParéntesis).- Ayer, jueves 1 de septiembre, se hizo pública la creación de un nuevo Dicasterio en el Vaticano. Sorprendió el momento, porque hacía muy poco tiempo del anuncio del Dicasterio de "Laicos, Familia y Vida". Pero también por el nombre dado al mismo: "Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral".
Se había especulado mucho sobre una nueva organización paraguas que asumiera las diversas competencias sociales, llamémoslas así, que existían en Roma. Entidades que estaban dispersas, poco coordinadas y, a veces, enfrentadas en visiones, rencillas personales y modos de funcionamiento: Justicia y Paz, Cor Unum, Migraciones, Pastoral de la salud. Se decía que el nombre sería algo así como "Justicia, Paz y cuidado de la creación"; otros hablaban de "Justicia y Caridad"; y, como siempre o casi siempre pasa en Roma, las teorías sobre el nombre y las razones del cambio eran infinitas. No menos habladurías había sobre la persona que sería el Presidente del Dicasterio, que eran tantas como opiniones.
Es claro que nos encontramos en un momento de cambio organizativo. Cambio anunciado, proclamado y llevado a cabo, de manera novedosa, con el apoyo de un grupo de Cardenales nombrados ad hoc (el llamado G9). El Papa ha dicho reiteradamente que se necesita una Curia más simple, transparente y coordinada para poder cumplir su misión de una manera más eficiente y más evangélica. No podemos seguir pensando que una organización muy burocratizada y poco eficiente sirva al evangelio de manera más recta y fiel. A muchos de la Curia estas transformaciones organizativas no les están gustando porque significa movimientos, cambios de la manera de trabajar y, sobre todo, recolocación de Cardenales, Obispos, Monseñores y trabajadores que se movían en un círculo de confort que les proporcionaba estabilidad.
Pero, a pesar de estas sensibilidades que se oponen al cambio desde actitudes acomodaticias, nadie con un mínimo sentido común duda de la necesidad de una adaptación organizativa de la Curia en forma de trabajar y en el modo de organizar la misión. Como dice el Papa en el Motu proprio de creación de este nuevo Dicasterio, "El Sucesor del Apóstol Pedro, en su labor de promover estos valores, adapta continuamente los organismos que colaboran con él, de modo que puedan responder mejor a las exigencias de los hombres y las mujeres, a los que están llamados a servir". Esta adaptación continua es necesaria en nuestro mundo flexible, cambiante y acelerado.
Pero, a mi entender, esto es tan obvio (la necesidad de adaptación organizativa) que no sería necesario dedicar más argumentación y reflexión. Podemos discutir si el método para llevar adelante los cambios es el mejor, podemos criticar las nuevas adaptaciones porque existen otras posibles, podemos hacer un análisis sobre el capital humano que debe llevar estos cambios adelante porque una cosa es cambiar un organigrama y otra, muy distinta, es que las personas implicadas en estas nuevas adaptaciones sean capaces de vibrar con ellas y comprometerse con ellas.
En la Iglesia somos expertos en hacer cambios en los organigramas de las Curias que no cambian nada ni cambian a nadie. Parece que el dicho "el papel lo aguanta todo" estaba hecho para nosotros. A mi entender este es uno de los retos esenciales con los que se enfrenta Francisco. Cómo liderar, cómo comprometer a las personas en esta nueva dirección de coordinación, transparencia y eficiencia.
Si me gustaría poner la atención sobre algo que creo que va "más al fondo y a lo hondo" de este nuevo Dicasterio: su Misión. Antes aludía a que un nombre esperado era el de "Justicia, Paz y cuidado de la creación". Era congruente con el Magisterio del Papa y especialmente con su última Encíclica Laudato si. Si leemos el Motu proprio nos encontramos en las primeras líneas con la definición de la Misión. "En todo su ser y obrar, la Iglesia está llamada a promover el desarrollo integral del hombre a la luz del Evangelio. Este desarrollo se lleva a cabo mediante el cuidado de los inconmensurables bienes de la justicia, la paz y la protección de la creación". Creo que la música que respira la Misión de este Dicasterio es clara y rotunda y coherente con la visión del Papa.
Nuestra Misión como cristianos enraizados en el evangelio de la Justicia, la paz y el cuidado de la creación es promover el desarrollo integral de las personas y los pueblos. Sin duda, detrás de esta orientación está la Populorum Progressio del querido Pablo VI. "El desarrollo no se reduce al simple crecimiento económico. Para ser auténtico debe ser integral, es decir, promover a todos los hombres y a todo el hombre (...) Lo que cuenta para nosotros es el hombre, cada hombre, cada agrupación de hombres, hasta la humanidad entera" (PP 14).
La creación de este Dicasterio no es sólo una adaptación, absolutamente necesaria, de la pesada Curia Vaticana sino que es una orientación para la acción, la reflexión y el compromiso de los cristianos. Es una hoja de ruta que nos marca el camino abierto programáticamente en Evangelii Gaudium. La Misión de la Iglesia a los hombres y mujeres de nuestro tiempo debe ser un servicio cercano y misericordioso, con una clara y decidida opción por los más pobres y por los más frágiles; que no caiga en reduccionismos economicistas o sociologistas y que sea un servicio de toda la Iglesia, no sólo de la dimensión caritativa y social de la Iglesia. Para liderar este cambio el Papa ha nombrado al Cardenal Turkson que, como él mismo, viene de una Iglesia del fin del mundo, de una Iglesia de la periferia. Sin duda, aquí hay también una orientación transparente. Necesitamos de la visión y liderazgo de las periferias para poder no sólo adaptar la Iglesia a los nuevos tiempos, sino para transformar el mundo en profundidad ética y evangélica.
NOTA DEL EDITOR
* Artículo publicado en el 2 de septiebre de 2016. Consulta 3/7/2016.
http://entreparentesis.org/nuevo-dicasterio-nueva-orientacion/
Un organismo para transformar el mundo en profundidad ética y evangélica
"Se necesita una Curia más simple, transparente y coordinada para poder cumplir su misión"
Redacción, 02 de septiembre de 2016
(Sebastián Mora, secretario general de Cáritas Española, en entreParéntesis).- Ayer, jueves 1 de septiembre, se hizo pública la creación de un nuevo Dicasterio en el Vaticano. Sorprendió el momento, porque hacía muy poco tiempo del anuncio del Dicasterio de "Laicos, Familia y Vida". Pero también por el nombre dado al mismo: "Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral".
Se había especulado mucho sobre una nueva organización paraguas que asumiera las diversas competencias sociales, llamémoslas así, que existían en Roma. Entidades que estaban dispersas, poco coordinadas y, a veces, enfrentadas en visiones, rencillas personales y modos de funcionamiento: Justicia y Paz, Cor Unum, Migraciones, Pastoral de la salud. Se decía que el nombre sería algo así como "Justicia, Paz y cuidado de la creación"; otros hablaban de "Justicia y Caridad"; y, como siempre o casi siempre pasa en Roma, las teorías sobre el nombre y las razones del cambio eran infinitas. No menos habladurías había sobre la persona que sería el Presidente del Dicasterio, que eran tantas como opiniones.
Es claro que nos encontramos en un momento de cambio organizativo. Cambio anunciado, proclamado y llevado a cabo, de manera novedosa, con el apoyo de un grupo de Cardenales nombrados ad hoc (el llamado G9). El Papa ha dicho reiteradamente que se necesita una Curia más simple, transparente y coordinada para poder cumplir su misión de una manera más eficiente y más evangélica. No podemos seguir pensando que una organización muy burocratizada y poco eficiente sirva al evangelio de manera más recta y fiel. A muchos de la Curia estas transformaciones organizativas no les están gustando porque significa movimientos, cambios de la manera de trabajar y, sobre todo, recolocación de Cardenales, Obispos, Monseñores y trabajadores que se movían en un círculo de confort que les proporcionaba estabilidad.
Pero, a pesar de estas sensibilidades que se oponen al cambio desde actitudes acomodaticias, nadie con un mínimo sentido común duda de la necesidad de una adaptación organizativa de la Curia en forma de trabajar y en el modo de organizar la misión. Como dice el Papa en el Motu proprio de creación de este nuevo Dicasterio, "El Sucesor del Apóstol Pedro, en su labor de promover estos valores, adapta continuamente los organismos que colaboran con él, de modo que puedan responder mejor a las exigencias de los hombres y las mujeres, a los que están llamados a servir". Esta adaptación continua es necesaria en nuestro mundo flexible, cambiante y acelerado.
Pero, a mi entender, esto es tan obvio (la necesidad de adaptación organizativa) que no sería necesario dedicar más argumentación y reflexión. Podemos discutir si el método para llevar adelante los cambios es el mejor, podemos criticar las nuevas adaptaciones porque existen otras posibles, podemos hacer un análisis sobre el capital humano que debe llevar estos cambios adelante porque una cosa es cambiar un organigrama y otra, muy distinta, es que las personas implicadas en estas nuevas adaptaciones sean capaces de vibrar con ellas y comprometerse con ellas.
En la Iglesia somos expertos en hacer cambios en los organigramas de las Curias que no cambian nada ni cambian a nadie. Parece que el dicho "el papel lo aguanta todo" estaba hecho para nosotros. A mi entender este es uno de los retos esenciales con los que se enfrenta Francisco. Cómo liderar, cómo comprometer a las personas en esta nueva dirección de coordinación, transparencia y eficiencia.
Si me gustaría poner la atención sobre algo que creo que va "más al fondo y a lo hondo" de este nuevo Dicasterio: su Misión. Antes aludía a que un nombre esperado era el de "Justicia, Paz y cuidado de la creación". Era congruente con el Magisterio del Papa y especialmente con su última Encíclica Laudato si. Si leemos el Motu proprio nos encontramos en las primeras líneas con la definición de la Misión. "En todo su ser y obrar, la Iglesia está llamada a promover el desarrollo integral del hombre a la luz del Evangelio. Este desarrollo se lleva a cabo mediante el cuidado de los inconmensurables bienes de la justicia, la paz y la protección de la creación". Creo que la música que respira la Misión de este Dicasterio es clara y rotunda y coherente con la visión del Papa.
Nuestra Misión como cristianos enraizados en el evangelio de la Justicia, la paz y el cuidado de la creación es promover el desarrollo integral de las personas y los pueblos. Sin duda, detrás de esta orientación está la Populorum Progressio del querido Pablo VI. "El desarrollo no se reduce al simple crecimiento económico. Para ser auténtico debe ser integral, es decir, promover a todos los hombres y a todo el hombre (...) Lo que cuenta para nosotros es el hombre, cada hombre, cada agrupación de hombres, hasta la humanidad entera" (PP 14).
La creación de este Dicasterio no es sólo una adaptación, absolutamente necesaria, de la pesada Curia Vaticana sino que es una orientación para la acción, la reflexión y el compromiso de los cristianos. Es una hoja de ruta que nos marca el camino abierto programáticamente en Evangelii Gaudium. La Misión de la Iglesia a los hombres y mujeres de nuestro tiempo debe ser un servicio cercano y misericordioso, con una clara y decidida opción por los más pobres y por los más frágiles; que no caiga en reduccionismos economicistas o sociologistas y que sea un servicio de toda la Iglesia, no sólo de la dimensión caritativa y social de la Iglesia. Para liderar este cambio el Papa ha nombrado al Cardenal Turkson que, como él mismo, viene de una Iglesia del fin del mundo, de una Iglesia de la periferia. Sin duda, aquí hay también una orientación transparente. Necesitamos de la visión y liderazgo de las periferias para poder no sólo adaptar la Iglesia a los nuevos tiempos, sino para transformar el mundo en profundidad ética y evangélica.
NOTA DEL EDITOR
* Artículo publicado en
http://entreparentesis.org/nuevo-dicasterio-nueva-orientacion/
domingo, 28 de agosto de 2016
Feliz dia agustiniano: siguiendo el ejemplo cristiano de Aurelio Agustin
Amigos y condiscípulos, festejemos hoy compartiendo el mejor recuerdo de la formación cristiana que nuestros padres y profesores quisieron para nosotros sus sucesores en las aulas agustinas, al asumir el carisma del pensamiento agustiniano aplicado a la vida cotidiana.
Con mucha fe y razón, porque la fe sin razón no es fe, y a más fe más conocimiento; con libertad responsable, porque es el sustento para el mundo que dejaremos a quienes nos sucederán, y finalmente, con ejercicio del poder trascendente, porque hace posible construir la ciudad de Dios desde el mundo en que vivimos.
Muchas felicidades agustino, siempre agustino.
Coordinador CECA
--
Con mucha fe y razón, porque la fe sin razón no es fe, y a más fe más conocimiento; con libertad responsable, porque es el sustento para el mundo que dejaremos a quienes nos sucederán, y finalmente, con ejercicio del poder trascendente, porque hace posible construir la ciudad de Dios desde el mundo en que vivimos.
Muchas felicidades agustino, siempre agustino.
Coordinador CECA
--
«agustino, siempre agustino»
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lunes, 15 de agosto de 2016
El neoliberalismo da más valor al mercado que al bien común: más marginación y más pobreza
“Nos asusta que Estados Unidos negocie
dos bases con Macri”
Sacerdote franciscano hasta 1992, Boff concedió un reportaje a este diario, donde narró su propia experiencia frente a la Inquisición y cuestionó el rumbo de Brasil y la Argentina por la subordinación a los capitales transnacionalizados.
Sacerdote franciscano hasta 1992, Boff concedió un reportaje a este diario, donde narró su propia experiencia frente a la Inquisición y cuestionó el rumbo de Brasil y la Argentina por la subordinación a los capitales transnacionalizados.
Por Martín Granovsky*
Este tipo alto y bonachón de 77 años que
conversa con Página/12 sobre su preocupación por Brasil y la Argentina es el
mismo que en 1992 decidió dejar los hábitos cuando era sacerdote franciscano y
el Vaticano amenazaba con ordenarle otra vez lo que ya había sufrido en 1985:
el silencio. Y el silencio no era la especialidad de uno de los fundadores de
la Teología para la Liberación.
Callarse sigue sin gustarle. Boff recibe a este diario en un hotel sencillo de Palermo. Al mediodía estuvo conversando con Hebe Bonafini en el programa radial del ex embajador en el Vaticano Eduardo Valdés, amigo suyo, por la 750. A las cinco de la tarde de un domingo rabioso y olímpico Boff debe ser el único ser humano que no mira tenis por televisión. Llega la fotógrafa del diario. Mientras posa le cuenta que hace muchos años explicó qué era la mística delante de un fotógrafo de O Globo. Cuando cruzó los brazos, quedó en posición de corte de mangas.
–Escribieron que yo había dado banana al Papa –narra Boff con cara divertida–. ¿Acá se dice así?
Callarse sigue sin gustarle. Boff recibe a este diario en un hotel sencillo de Palermo. Al mediodía estuvo conversando con Hebe Bonafini en el programa radial del ex embajador en el Vaticano Eduardo Valdés, amigo suyo, por la 750. A las cinco de la tarde de un domingo rabioso y olímpico Boff debe ser el único ser humano que no mira tenis por televisión. Llega la fotógrafa del diario. Mientras posa le cuenta que hace muchos años explicó qué era la mística delante de un fotógrafo de O Globo. Cuando cruzó los brazos, quedó en posición de corte de mangas.
–Escribieron que yo había dado banana al Papa –narra Boff con cara divertida–. ¿Acá se dice así?
–No, pero usamos mucho el gesto.
–Por supuesto publicaron esa foto.
–¿Y era verdad que usted le dio banana al Papa?
–Ja, ja, no. Me hubiera gustado, pero no podía. En ese momento Juan Pablo II ya me había impuesto silencio.
El Vaticano no lo silenció de cualquier modo. En 1985 lo condenó al silencio cuando todavía era sacerdote. Antes lo juzgó el jefe de la Congregación para la Doctrina de la Fe, como se llama ahora la vieja Inquisición. Era Joseph Ratzinger, quien en 2005 sería entronizado Papa como Benedicto XVI.
–El edificio está a la izquierda de la gran plaza para quien va en dirección de la Basílica de San Pedro. Fue una experiencia terrorífica. Entre por un largo corredor al que daban pasillos con alfombras rojas. En un momento vi al fondo una puerta muy pequeña. Me agaché porque sentí que no entraría erguido. Es una zona oscura y tenebrosa. El cardenal estaba sentado en su lugar, sobre una tarima a medio metro del piso. Todo claro: él estaba por encima mío. Al costado ya se había ubicado el notario. A mí me sentaron en la misma silla donde estuvo sentado Galileo Galilei, y no es una metáfora: era la misma silla. El interrogatorio fue duro. El cardenal Ratzinger aceptó que en una parte yo pudiera hablar con él junto con dos cardenales brasileños, Paulo Evaristo Arns y Aloisio Lorscheider.
–Eligió dos cardenales progresistas.
–Sí, en un momento éramos tres contra uno. Le dijeron que la teología escrita por mí era buena para las comunidades. Ratzinger había escrito criticándola. Uno de los cardenales le dijo que lo suyo había sido como elegir a un gramático y no a un ingeniero para construir un puente. “Venga a Fortaleza, hable con los campesinos, rece con ellos y con nosotros, participe de nuestras celebraciones y después opine”, le propuso. Ratzinger temblaba. “No puedo hacerlo, no es la tradición del Santo Oficio salir de aquí.” Psicológicamente es muy fuerte porque para cada uno la Iglesia representa toda una historia y uno entonces puede sentirse solo y abandonado. Llevé el apoyo escrito de 100 mil personas en todo el mundo, incluyendo a un cardenal coreano y a otro filipino.
Mi causa era justa: la de los pobres del mundo. Sigue siendo la misma. Si no, mire lo que pasa en el continente.
–O por golpe como en Brasil o por el voto
como en la Argentina, en América Latina avanzan los procesos neoconservadores.
¿Por qué?
–Hay una nueva guerra fría que se libra entre los Estados Unidos y China. China está entrando en América Latina y Brasil pertenece a los BRICS. Entonces al atacar a Brasil atacan a China y a sus enormes inversiones: solo el año pasado invirtió 54 mil millones de dólares para el ferrocarril que une el Atlántico con el Pacífico. También invirtió en puertos e infraestructura, obviamente para favorecer las exportaciones a China.
–¿Y qué quieren según usted los Estados Unidos?
–Ven mal el avance de las relaciones con China, porque ellos quieren controlar el continente. La idea llave del Pentágono es doble. Por un lado, un solo mundo, un solo imperio. Por el otro, cubrir todos los espacios. A nosotros nos asusta mucho que los Estados Unidos negocien con Mauricio Macri dos bases militares, una en la Patagonia y otra en los límites entre Brasil, Paraguay y la Argentina, cerca del acuífero de agua dulce más grande del mundo.
–¿Es cierto que el Papa dijo que el proceso golpista en Brasil es “obra de los capitalistas”?
–El Papa se acercó mucho a Dilma y Dilma se entusiasmó mucho con él. Siempre buscó saludarlo en cada viaje a Europa. Pero además el Movimiento Sin Tierra tiene el apoyo del Papa. En uno de los viajes al Vaticano a los dirigentes los acompañó una actriz brasileña, Leticia Sabatella. Leticia contó la situación y dijo que lo principal era defender la democracia, porque atacar a Dilma era atacar la democracia y la vulneración de la democracia, dijo ella, traería formas violentas de represión social. Al escucharla el Papa le dijo: “Es obra del capitalismo. Del capitalismo de Brasil y del capitalismo transnacional”.
–¿Qué cosa querrían hacer los
capitalistas que no pudieron hacer antes y necesitan gobiernos conservadores?
–Creo que el Papa ha visto que el neoliberalismo que da más valor al mercado que al bien común produce una gran marginación y una gran pobreza. Los 40 millones que fueron sacados del hambre en Brasil comienzan a volver a su situación original. En Brasil, como se sabe, el vice que quedó como presidente interino despidió al gabinete de Dilma y atacó el ministerio de bienestar social y la reforma agraria. Los proyectos sociales tienen cada vez menos financiamiento. Cultura pasó de ministerio a una subsecretaría en Comunicación. La mitad del subsidio a las universidades públicas la cortó Temer. El Papa entendió, a mi criterio, que el golpe parlamentario sin bayonetas busca el mismo efecto que antes buscaba el golpe militar: reforzar un grupo de los grandes capitalistas nacionales articulado con los capitalistas transnacionales en función de una acumulación mayor, lo cual se haría privatizando los bienes nacionales. La producción sería para la exportación. Hay un proyecto de recolonizar América Latina para hacerla cada vez más una zona que exporte commodities y no agregue valor a sus productos. Que exportemos materias primas puras. Soja o minerales, lo que sea... América Latina suministraría bienes que en otros sitios no hay. Brasil tiene más de 70 millones de hectáreas para producir. Solo Brasil podría saciar el hambre de todo el mundo. Y nos sobra el agua. Eso caería bajo control del gran capital privatizado o internacionalizado. El Papa se da cuenta del fenómeno y de que los pobres volverán a la miseria y el hambre. Thomas Piketty, que escribió el libro sobre el capital en el siglo XXI, dice que donde entran relaciones sociales del capital lo primero que aparece es la desigualdad. El capital es bueno para el enriquecimiento y malo para la distribución y la justicia social. Es la fase última de la acumulación capitalista. Hay investigaciones muy interesantes del economista Ladislao Dowbor. Uno de sus artículos resumía una investigación suiza que revelaba la existencia de 737 megacorporaciones controlando el 87 por ciento de los flujos económicos y financieros del mundo. Ellos deciden dónde hacer inversiones, dónde robar riquezas y dólares, qué partidos apoyar y qué gobiernos desestabilizar. Paraguay, Honduras, Brasil. La tendencia también se confirma con las políticas de Mauricio Macri. En la Argentina el Estado asume una política privatista y no discute más con la sociedad. Habla con las empresas. A finales del socialismo y más aún cuando cayó, Ronald Reagan y otros presidentes se propusieron aplicar el capitalismo puro, porque ya no hacía falta balancear nada. No hay sociedad sino individuos. Y los individuos se comen a los otros, no coopera entre ellos. José Graziano, director de la FAO, informó que hasta la crisis de 2008 había 800 millones de hambrientos y ahora hay cerca de mil millones. La acumulación de la riqueza se concentra en un polo cada vez más pequeño.
–Creo que el Papa ha visto que el neoliberalismo que da más valor al mercado que al bien común produce una gran marginación y una gran pobreza. Los 40 millones que fueron sacados del hambre en Brasil comienzan a volver a su situación original. En Brasil, como se sabe, el vice que quedó como presidente interino despidió al gabinete de Dilma y atacó el ministerio de bienestar social y la reforma agraria. Los proyectos sociales tienen cada vez menos financiamiento. Cultura pasó de ministerio a una subsecretaría en Comunicación. La mitad del subsidio a las universidades públicas la cortó Temer. El Papa entendió, a mi criterio, que el golpe parlamentario sin bayonetas busca el mismo efecto que antes buscaba el golpe militar: reforzar un grupo de los grandes capitalistas nacionales articulado con los capitalistas transnacionales en función de una acumulación mayor, lo cual se haría privatizando los bienes nacionales. La producción sería para la exportación. Hay un proyecto de recolonizar América Latina para hacerla cada vez más una zona que exporte commodities y no agregue valor a sus productos. Que exportemos materias primas puras. Soja o minerales, lo que sea... América Latina suministraría bienes que en otros sitios no hay. Brasil tiene más de 70 millones de hectáreas para producir. Solo Brasil podría saciar el hambre de todo el mundo. Y nos sobra el agua. Eso caería bajo control del gran capital privatizado o internacionalizado. El Papa se da cuenta del fenómeno y de que los pobres volverán a la miseria y el hambre. Thomas Piketty, que escribió el libro sobre el capital en el siglo XXI, dice que donde entran relaciones sociales del capital lo primero que aparece es la desigualdad. El capital es bueno para el enriquecimiento y malo para la distribución y la justicia social. Es la fase última de la acumulación capitalista. Hay investigaciones muy interesantes del economista Ladislao Dowbor. Uno de sus artículos resumía una investigación suiza que revelaba la existencia de 737 megacorporaciones controlando el 87 por ciento de los flujos económicos y financieros del mundo. Ellos deciden dónde hacer inversiones, dónde robar riquezas y dólares, qué partidos apoyar y qué gobiernos desestabilizar. Paraguay, Honduras, Brasil. La tendencia también se confirma con las políticas de Mauricio Macri. En la Argentina el Estado asume una política privatista y no discute más con la sociedad. Habla con las empresas. A finales del socialismo y más aún cuando cayó, Ronald Reagan y otros presidentes se propusieron aplicar el capitalismo puro, porque ya no hacía falta balancear nada. No hay sociedad sino individuos. Y los individuos se comen a los otros, no coopera entre ellos. José Graziano, director de la FAO, informó que hasta la crisis de 2008 había 800 millones de hambrientos y ahora hay cerca de mil millones. La acumulación de la riqueza se concentra en un polo cada vez más pequeño.
–¿Por qué mencionó especialmente a Macri
en su descripción?
–Porque uno no puede analizar la Argentina o Brasil solo desde uno de los dos países ni analizar a los dos países más grandes de Sudamérica sin analizar el intento de los Estados Unidos de alinear a los países dentro de la estrategia imperial. Brasil tiene un mercado de más de 200 millones de habitantes. En 13 años de PT en el poder quedó demostrado que hay dos proyectos en juego. Los dos quieren ser democráticos. Pero la democracia neoliberal es para pocos. Hace políticas ricas para los ricos y pobres para los pobres.
–En el relato sobre la visita de Leticia
Sabatella usted citaba cuántos ultrarricos hay en Brasil.
–Siempre recuerdo esa cifra: 71.440 super ricos que controlan más de la mitad del Producto Bruto Interno. Sobre 210 millones de habitantes. El Banco Mundial ya dijo que la acumulación más grande del capital se hace en Brasil. Son los capitalistas más antipopulares y más antisociales, tienen gran parte de las fortunas afuera, en paraísos fiscales, y operan por sociedades off shore. Es un ejemplo, justamente, de los dos tipos de democracia. La reducida, de Estado mínimo y mercado máximo, con el ataque a los proyectos sociales. El otro tipo de democracia, que en Brasil fue el de Lula, es el de democracia inclusiva, abierta a todos. El de los 71.440 super ricos es un dato del IPEA, el Instituto de Pesquisa Económica Aplicada. Es muy serio. La correlación mundial de fuerzas no permite que podamos impedir la acumulación del capital. Pero al menos podemos ponerle algún límite. Debemos hacerlo.
–Siempre recuerdo esa cifra: 71.440 super ricos que controlan más de la mitad del Producto Bruto Interno. Sobre 210 millones de habitantes. El Banco Mundial ya dijo que la acumulación más grande del capital se hace en Brasil. Son los capitalistas más antipopulares y más antisociales, tienen gran parte de las fortunas afuera, en paraísos fiscales, y operan por sociedades off shore. Es un ejemplo, justamente, de los dos tipos de democracia. La reducida, de Estado mínimo y mercado máximo, con el ataque a los proyectos sociales. El otro tipo de democracia, que en Brasil fue el de Lula, es el de democracia inclusiva, abierta a todos. El de los 71.440 super ricos es un dato del IPEA, el Instituto de Pesquisa Económica Aplicada. Es muy serio. La correlación mundial de fuerzas no permite que podamos impedir la acumulación del capital. Pero al menos podemos ponerle algún límite. Debemos hacerlo.
NOTA DEL EDITOR
* EL PAIS
REPORTAJE EXCLUSIVO A LEONARDO BOFF, UNO DE LOS CREADORES DE LA TEOLOGIA DE LA
LIBERACION. Lunes, 15 de agosto de 2016
miércoles, 27 de julio de 2016
Felices Fiestas Patrias 2016
Feliz 195º Aniversario de la Independencia Nacional, con los mejores augurios de paz y prosperidad por un país sustentable.
Son los deseos que comparte el grupo CECA —Comité Editor del Círculo Agustino.
Felices fiestas, Coordinador CECA
Son los deseos que comparte el grupo CECA —Comité Editor del Círculo Agustino.
Felices fiestas, Coordinador CECA
sábado, 18 de junio de 2016
Feliz dia del padre
Amigos y condiscipulos agustinianos,
Un padre es un tesoro, un hermano es un consuelo: un amigo es ambos.
Benjamin Franklin
--
feliz dia del padre, compartiendo nuestra amistad fraterna como padres de familia.
Un padre es un tesoro, un hermano es un consuelo: un amigo es ambos.
Benjamin Franklin
Un fuerte abrazo agustiniano.
«agustino, siempre agustino»
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