lunes, 1 de mayo de 2017

Proverbio del mes: no basta hacer algo bueno, sino hacerlo bien

"Reza como si todo dependiera de Dios. Trabaja como si todo dependiera de ti." (AA 430)
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domingo, 5 de febrero de 2017

Política y corrupción: ética del bien común versus ética de ladrones

PROVERBIO DEL MES

“… los políticos que no se rigen según la justicia se reducen a una banda de ladrones.” (Cf. San Agustín, la Ciudad Nueva de Dios IV, 4).

“Sin la justicia, ¿qué serían en realidad los reinos sino bandas de ladrones?, ¿y qué son las bandas de ladrones si no pequeños reinos? […] Por ello, inteligente y veraz fue la respuesta dada a Alejandro Magno por un pirata que había caído en su poder, pues habiéndole preguntado el rey por qué infestaba el mar, con audaz libertad el pirata respondió: por el mismo motivo por el que tú infestas la tierra; pero ya que yo lo hago con un pequeño bajel me llaman ladrón, y a ti porque lo haces con formidables ejércitos, te llaman emperador. (De civitate, IV, 4).” 
 
NOTA DEL EDITOR
 





jueves, 5 de enero de 2017

Lutero, el monje agustino:Hace cinco siglos de la Reforma

Inició hace cinco siglos la Reforma
La invitación de Martín Lutero
Nunca pretendió fundar otra Iglesia separada de Roma

Manuel Fraijó, 01 de enero de 2017. - Hace unos meses, el papa Francisco asistió en Suecia a una celebración ecuménica que conmemoraba el 500º aniversario de la Reforma iniciada por Lutero en 1517. Fuimos testigos de un histórico abrazo entre el Papa y el presidente de la Federación Luterana Mundial, Munib Younam.

Después de firmar una declaración conjunta, el Papa reconoció: a) la intención reformadora, bienintencionada, de Lutero; b) la corrupción desmedida de la Iglesia a la que se enfrentó el monje agustino; c) el inmenso regalo que supuso su traducción de la Biblia al alemán. "Lutero llevó la Biblia a la gente", dijo el Papa. Tenía razón: aquella magnífica traducción fue la gran hazaña literaria de Lutero. En la Alemania de entonces solo circulaban unas 6.000 Biblias para 15 millones de habitantes.

También Benedicto XVI visitó en el año 2011 la sala capitular del convento de los agustinos de Erfurt donde Lutero emitió sus votos monásticos. No pocos cristianos se preguntan si el hereje de otros tiempos se ha convertido actualmente en "padre de la Iglesia" para protestantes y católicos. Lutero, sostienen relevantes historiadores, solo habría querido ser un "católico reformista". Se propuso reconducir aquella Iglesia descarriada a las exigencias del Evangelio; pero nunca pretendió fundar otra Iglesia separada de Roma. Solo un cúmulo de torpezas, a repartir entre Roma y Wittenberg, dio lugar a una división que sembró Europa de dolor y muerte.

¿Por qué peregrinan hoy los papas a lugares emblemáticos del protestantismo y se unen a la conmemoración del quinto centenario de la Reforma? Desde luego, existe un notable consenso en que Lutero forma ya parte de los que K. Jaspers llamó "hombres decisivos de la humanidad". Este reconocimiento ha sido un logro del siglo XX. Todavía en tiempos recientes el mundo católico calificaba a Lutero de "corrupto" y "neurótico".

Han sido teólogos e historiadores católicos actuales quienes han rehabilitado al incómodo Reformador. Dos ejemplos: Y. Congar lo considera "uno de los mayores genios religiosos de la historia" y lo sitúa "al mismo nivel que san Agustín y santo Tomás de Aquino". Y el cardenal W. Kasper acaba de publicar un lúcido ensayo, Martín Lutero. Una perspectiva ecuménica, en el que lleva a cabo una valoración positiva, serena y justa de Lutero. Sin estas rehabilitaciones históricas, el papa Francisco nunca habría encontrado el camino que le condujo a Suecia.

Se suelen asignar cinco nombres de lujo al siglo XVI: Erasmo, Lutero, Ignacio de Loyola, Calvino y Felipe II. Las figuras de Erasmo y Lutero se iluminan mutuamente. Erasmo, el gran genio humanista, se negó a elegir entre Roma y Lutero. Su divisa fue: ni solidaridad con Lutero, ni guerra contra él. Se trató de una opción sensata, pero que impulsó al Reformador a escribir: Erasmo "nunca se atreve a nada". A pesar del prudente distanciamiento de Erasmo, los franciscanos de Colonia divulgaron un dicho que se hizo célebre: "Usted (Erasmo) puso el huevo y Lutero lo empolló". A lo que Erasmo respondió: "Sí, pero yo esperaba un pollo de otra clase".

Lutero sentía una gran admiración por Erasmo y se esforzó, aunque en vano, en ganarlo para su causa. Erasmo se lo dejó meridianamente claro: "Nunca he tenido intención de reconocer a tu Iglesia". Era consciente de que la otra Iglesia, la que Lutero calificaba de "papista", tenía muchos defectos, pero nunca pensó en "desertar de ella".

Deseoso de marcar diferencias con el monje agustino, Erasmo publicó su escrito De libero arbitrio (Sobre el libre albedrío). Era una defensa humanista, erudita y teológica de la libertad; libertad que, en opinión de Erasmo, Lutero destruía al permitir que Dios lo invadiese todo. Al Reformador le interesaba más la libertad de Dios que la del hombre. Erasmo, en cambio, era, según Lutero, "un tibio", un escéptico.

De hecho, Lutero le recuerda que "el Espíritu Santo no es escéptico". Dilthey llamó a Erasmo "el Voltaire del siglo XV". En realidad, a Erasmo lo que le interesaba era la moral. A la luz de esta preferencia, la insistencia de Lutero en la "voluntad encadenada" resultaba poco razonable. Si no hay libertad, argumentaba con razón Erasmo, no existe el hecho moral.

Erasmo publicó su De libero arbitrio en 1524. Un año después respondía Lutero con su opúsculo De servo arbitrio (Sobre la voluntad encadenada). El Reformador sostuvo siempre que era uno de sus mejores escritos. Sus páginas muestran la abismal profundidad de la experiencia religiosa de aquel hombre. Es la confrontación de una abrumadora fe religiosa con el moralismo racionalista de Erasmo.

A Lutero le parece que Erasmo no se ha enterado de nada. Nuestra salvación, sostiene, no puede depender de nuestra libertad, tan frágil, tan débil. Si así fuera, no tendríamos "seguridad" de ella. Y Lutero necesitaba seguridad. Durante mucho tiempo intentó lograrla acudiendo a la penitencia y los sacramentos. Afirma que, si no hubiera sido por el sacramento de la confesión, se habría vuelto loco.

Le torturaba la pregunta "¿cómo consigo un Dios misericordioso?"; no duda de la existencia de Dios, su época tampoco, pero le angustia el tema de la salvación. Una salvación que no espera del Dios "sonriente" de los filósofos, sino del misterio que nos envuelve, de lo totalmente otro, de la gracia; una salvación que tampoco está dispuesto a "comprar", como proponían los predicadores de las indulgencias: "Tan pronto como el dinero en la caja canta, del purgatorio el alma salta".

Entre paréntesis: lo más probable, según la actual investigación histórica, es que Lutero nunca colgase las 95 tesis sobre las indulgencias en la puerta de la iglesia de Wittenberg. De hecho, lamentó que se hubieran difundido, asegurando que no iban destinadas al gran público. Lo que a él le interesaba no era la gracia barata, subastada por los avaros predicadores de las indulgencias, sino la penitencia interior. Solo después de la iluminación que le supuso la "experiencia de la torre" estuvo seguro de su salvación.

El Dios de Erasmo es, según Lutero, el Dios "adormecido" de los filósofos; el de Lutero, en cambio, es un Dios al borde de lo desorbitado. La confrontación de estos dos hombres supuso días de esplendor para la reflexión sobre la libertad, la religión y la ética. Con frecuencia se considera a Lutero "el primer hombre moderno, el primer descubridor de la subjetividad". A su vez, S. Zweig dejó escrito que "Erasmo fue el primer europeo consciente de serlo".

Lutero murió en la noche del 17 de febrero de 1546. En su escritorio se encontró un papel con estas palabras: "Somos mendigos ante Dios, esta es la única verdad". Poco antes nos dejó esta invitación a la esperanza: "Incluso si supiera que mañana va a llegar el fin del mundo, plantaría hoy un manzano". A lo mejor pensaba E. Bloch en Lutero cuando escribió: "Lo mejor de las religiones es que producen herejes".


NOTA DEL EDITOR

Artículo publicado el 1 de enero de 2017 en: Religión Digital http://www.periodistadigital.com/imagenes/iconos/migas.pngOpinión

viernes, 11 de noviembre de 2016

Un Sistema Global de Dignidad Humana y Bien Común

La denuncia del Papa Francisco: O salimos del capitalismo o no habrá esperanza para la humanidad

"La propuesta del Papa es cambiar el sistema social y proponer uno humano, basado en la dignidad de todos y el Bien Común"
Bernardo Pérez Andreo, 09 de noviembre de 2016*

(Bernardo Pérez Andreo). - "Vivimos en un sistema terrorista". No, no son palabras mías, aunque las he pronunciado muchas veces, esta vez son del Papa Francisco (ver el vídeo a partir del minuto 30). El contexto en el que las dice es el Encuentro de Movimientos Populares con el Papa, celebrado entre el 2 y el 5 de noviembre en el Vaticano.

En el discurso, el Papa va a la raíz del problema mundial, la tiranía del dinero, que se ha convertido en el mayor terrorismo mundial, de ahí que su expresión sea como sigue: "Hay un terrorismo de base que emana del control global del dinero sobre la tierra y atenta contra la humanidad entera. De ese terrorismo básico se alimentan los terrorismos derivados como el narcoterrorismo, el terrorismo de estado y lo que erróneamente algunos llaman terrorismo étnico o religioso... Ese sistema es terrorista".

Estas palabras del Papa están refrendadas por la Doctrina Social de la Iglesia desde la crítica de Pío XI, pasando por la de Pablo VI y llegando a Benedicto XVI. La diferencia es que la urgencia del momento lleva al Papa a ser más audaz a la hora de señalar la responsabilidad. En el Encuentro de Movimientos Populares, un hito de Francisco que ha dado visibilidad eclesial y global a las luchas de todos los movimientos sociales por un mundo justo y humano, se han hecho tres propuestas centrales:

1. Poner la economía al servicio de los pueblos.
2. Construir la Paz y la Justicia.
3. Defender la Madre Tierra.

Estas tres propuestas de los dos anteriores Encuentros se retoman en este y el Papa las hace suyas en su discurso, pero ahora va más allá dentro del proceso de reclamación de las famosas tres T: Tierra, Techo y Trabajo.

Para asegurar la Tierra para los pueblos es necesario implementar políticas que impidan la privatización de bienes sociales y comunes como el agua o los bosques y océanos. Para asegurar el Techo para todos es necesaria una reforma urbana que declare inviolable el domicilio familiar ante cualquier intento de alzamiento por parte de bancos u otros agentes económicos. Y para asegurar el derecho al Trabajo hay que implantar políticas tendentes al Salario Social Universal que asegure el sustento de las familias.

No se trata, como se ve, de vagas declaraciones de intenciones, sino de políticas concretas que se proponen para llevar a cabo. El Papa las hace suyas y las propone, entiendo, a todos los que se llamen católicos en este mundo, sean políticos o no, pero si son políticos deberán intentar implementar estas políticas por medio de su actividad pública.

No hace falta ser un lince para darse cuenta que las políticas aplicadas, por ejemplo en España, por muchos políticos que se llaman católicos se oponen a estas políticas propuestas por los Movimientos Populares y que el Papa ha hecho suyas.

En España se expulsa de sus casas a familias que no tienen otro techo para vivir. En España, los bienes comunes son privatizados y puestos al servicio del bien privado, no el común. En España, el trabajo es más una esclavitud que un medio de desarrollo personal, pues tenemos un tercio de trabajadores que aún cobrando un sueldo son pobres. Y esto mismo se aplica en buena parte del mundo.

Para llevar a término estas políticas que pongan la economía al servicio de los pueblos, como quiere el Papa y la Doctrina Social de la Iglesia, construyendo la Paz y la Justicia y protegiendo la Madre Tierra, es necesario dar un giro radical al sistema económico imperante, el sistema capitalista, el sistema terrorista.

Es terrorista porque para imponer su agenda política y económica necesita hacerlo, como dice el Papa, con el látigo del miedo y el terror con el que fustiga a todos los hombres, los pobres y los ricos, pues estos, aun siendo los actores principales del modelo, son víctimas de su propia inhumanidad. Se trata de un "hilo invisible" que somete a todos, de una injusticia estructural que nos somete, a ricos y pobres.

Como dice el propio Francisco "esa estructura injusta que enlaza a todas las exclusiones que ustedes sufren, puede endurecerse y convertirse en un látigo, un látigo existencial que, como en el Egipto del Antiguo Testamento, esclaviza, roba la libertad, azota sin misericordia a unos y amenaza constantemente a otros, para arriar a todos como ganado hacia donde quiere el dinero divinizado".

No nos quedan muchas opciones más, o salimos del sistema capitalista o no habrá esperanza para la humanidad, pues el capitalismo, como lo he mostrado en La sociedad del escándalo (1), no tiene ningún límite, nada más que la destrucción completa de todo, del hombre y la naturaleza. El capitalismo está determinado por el pecado estructural de que nos habla el libro del Génesis y San Pablo, la hybris, la falta de límite, que como dijo Aristóteles, es el mayor mal de todos

Sin límites, el sistema económico y político solo puede avanzar hacia el abismo humano. La propuesta es cambiar radicalmente el sistema social y proponer uno humano, basado en los dos pilares de la humanidad: la dignidad de todo ser humano y el Bien Común como principio social. Estos pilares se desarrollan mediante unas políticas que los implementan. De eso hablaremos en otro momento.

(1) La sociedad actual es la sociedad del escándalo en un doble sentido. En un primer sentido, negativo, es la sociedad en la que el hombre se ha convertido en piedra de caída, piedra de escándalo, para el hombre. En un segundo sentido, positivo, es la sociedad en la que se establece una medida para determinar el valor de lo humano o lo social, una sociedad del escandallo que permite ascender por la escala de lo humano, que permite transcender. En el primero vemos cómo la sociedad del escándalo es la muerte de la posmodernidad, la muerte al fin, de la modernidad. Es una sociedad donde ya nada puede construirse pues el hombre es ocasión de caída para el hombre, donde las condiciones sociales y económicas llevan a unos a ser lobos para otros, y a todos a un proceso de deshumanización. Es la sociedad de la muerte definitiva del hombre, la sociedad poshumana. Sin embargo, donde abunda el pecado sobreabunda la gracia y si la sociedad actual es ocasión de seducción (Mt 18, 6-10), es decir, de caída y desgracia, también lo es de oportunidad para la salvación de lo humano, del mundo y de la sociedad. Como dijera Pablo a los gálatas, la cruz es un escándalo, pero es la salvación (Gal 5, 11). La cruz, el sufrimiento inocente de tantos millones de seres humanos y del planeta Tierra, es el camino para la salvación de la sociedad.
 
* Periodista. Artículo publicado en Periodista Digital el 10/11/2016. Consulta 11/11/2016. En:
http://www.periodistadigital.com/religion/opinion/2016/11/09/religion-iglesia-opinion-bernardo-perez-andreo-propuesta-papa-francisco-o-salimos-del-capitalismo-o-no-habra-esperanza-para-la-humanidad.shtml

sábado, 5 de noviembre de 2016

Vida y muerte: sólo muriendo se nace a la vida eterna

"Una flor sobre su tumba se marchita, una lágrima sobre su recuerdo se evapora. Una oración por su alma, la recibe Dios" (AA 430).

jueves, 8 de septiembre de 2016

8 Aniversario CECA: congratulaciones comparte


Amigos y colegas de grupo CECA
Reciban un fuerte abrazo agustiniano, al celebrar el octavo año de creación del grupo, con la alegría de tener y mantener un espacio virtual de reencuentro de condiscipulos, agradecidos por nuestros padres y profesores que tuvieron a bien ofrecer su mejor esfuerzo por nuestra educación escolar y formación cristiana en aulas agustinas.
Congratulaciones por actuar en equipo,
Jean Jesu, Coordinador de Grupo.

sábado, 3 de septiembre de 2016

Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral: nueva organización vaticana

El secretario general de Cáritas, ante la creación del "Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral"

Un organismo para transformar el mundo en profundidad ética y evangélica

"Se necesita una Curia más simple, transparente y coordinada para poder cumplir su misión"

Redacción, 02 de septiembre de 2016

(Sebastián Mora, secretario general de Cáritas Española, en entreParéntesis).- Ayer, jueves 1 de septiembre, se hizo pública la creación de un nuevo Dicasterio en el Vaticano. Sorprendió el momento, porque hacía muy poco tiempo del anuncio del Dicasterio de "Laicos, Familia y Vida". Pero también por el nombre dado al mismo: "Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral".

Se había especulado mucho sobre una nueva organización paraguas que asumiera las diversas competencias sociales, llamémoslas así, que existían en Roma. Entidades que estaban dispersas, poco coordinadas y, a veces, enfrentadas en visiones, rencillas personales y modos de funcionamiento: Justicia y Paz, Cor Unum, Migraciones, Pastoral de la salud. Se decía que el nombre sería algo así como "Justicia, Paz y cuidado de la creación"; otros hablaban de "Justicia y Caridad"; y, como siempre o casi siempre pasa en Roma, las teorías sobre el nombre y las razones del cambio eran infinitas. No menos habladurías había sobre la persona que sería el Presidente del Dicasterio, que eran tantas como opiniones.

Es claro que nos encontramos en un momento de cambio organizativo. Cambio anunciado, proclamado y llevado a cabo, de manera novedosa, con el apoyo de un grupo de Cardenales nombrados ad hoc (el llamado G9). El Papa ha dicho reiteradamente que se necesita una Curia más simple, transparente y coordinada para poder cumplir su misión de una manera más eficiente y más evangélica. No podemos seguir pensando que una organización muy burocratizada y poco eficiente sirva al evangelio de manera más recta y fiel. A muchos de la Curia estas transformaciones organizativas no les están gustando porque significa movimientos, cambios de la manera de trabajar y, sobre todo, recolocación de Cardenales, Obispos, Monseñores y trabajadores que se movían en un círculo de confort que les proporcionaba estabilidad.

Pero, a pesar de estas sensibilidades que se oponen al cambio desde actitudes acomodaticias, nadie con un mínimo sentido común duda de la necesidad de una adaptación organizativa de la Curia en forma de trabajar y en el modo de organizar la misión. Como dice el Papa en el Motu proprio de creación de este nuevo Dicasterio, "El Sucesor del Apóstol Pedro, en su labor de promover estos valores, adapta continuamente los organismos que colaboran con él, de modo que puedan responder mejor a las exigencias de los hombres y las mujeres, a los que están llamados a servir". Esta adaptación continua es necesaria en nuestro mundo flexible, cambiante y acelerado.

Pero, a mi entender, esto es tan obvio (la necesidad de adaptación organizativa) que no sería necesario dedicar más argumentación y reflexión. Podemos discutir si el método para llevar adelante los cambios es el mejor, podemos criticar las nuevas adaptaciones porque existen otras posibles, podemos hacer un análisis sobre el capital humano que debe llevar estos cambios adelante porque una cosa es cambiar un organigrama y otra, muy distinta, es que las personas implicadas en estas nuevas adaptaciones sean capaces de vibrar con ellas y comprometerse con ellas.

En la Iglesia somos expertos en hacer cambios en los organigramas de las Curias que no cambian nada ni cambian a nadie. Parece que el dicho "el papel lo aguanta todo" estaba hecho para nosotros. A mi entender este es uno de los retos esenciales con los que se enfrenta Francisco. Cómo liderar, cómo comprometer a las personas en esta nueva dirección de coordinación, transparencia y eficiencia.

Si me gustaría poner la atención sobre algo que creo que va "más al fondo y a lo hondo" de este nuevo Dicasterio: su Misión. Antes aludía a que un nombre esperado era el de "Justicia, Paz y cuidado de la creación". Era congruente con el Magisterio del Papa y especialmente con su última Encíclica Laudato si. Si leemos el Motu proprio nos encontramos en las primeras líneas con la definición de la Misión. "En todo su ser y obrar, la Iglesia está llamada a promover el desarrollo integral del hombre a la luz del Evangelio. Este desarrollo se lleva a cabo mediante el cuidado de los inconmensurables bienes de la justicia, la paz y la protección de la creación". Creo que la música que respira la Misión de este Dicasterio es clara y rotunda y coherente con la visión del Papa.

Nuestra Misión como cristianos enraizados en el evangelio de la Justicia, la paz y el cuidado de la creación es promover el desarrollo integral de las personas y los pueblos. Sin duda, detrás de esta orientación está la Populorum Progressio del querido Pablo VI. "El desarrollo no se reduce al simple crecimiento económico. Para ser auténtico debe ser integral, es decir, promover a todos los hombres y a todo el hombre (...) Lo que cuenta para nosotros es el hombre, cada hombre, cada agrupación de hombres, hasta la humanidad entera" (PP 14).

La creación de este Dicasterio no es sólo una adaptación, absolutamente necesaria, de la pesada Curia Vaticana sino que es una orientación para la acción, la reflexión y el compromiso de los cristianos. Es una hoja de ruta que nos marca el camino abierto programáticamente en Evangelii Gaudium. La Misión de la Iglesia a los hombres y mujeres de nuestro tiempo debe ser un servicio cercano y misericordioso, con una clara y decidida opción por los más pobres y por los más frágiles; que no caiga en reduccionismos economicistas o sociologistas y que sea un servicio de toda la Iglesia, no sólo de la dimensión caritativa y social de la Iglesia. Para liderar este cambio el Papa ha nombrado al Cardenal Turkson que, como él mismo, viene de una Iglesia del fin del mundo, de una Iglesia de la periferia. Sin duda, aquí hay también una orientación transparente. Necesitamos de la visión y liderazgo de las periferias para poder no sólo adaptar la Iglesia a los nuevos tiempos, sino para transformar el mundo en profundidad ética y evangélica.


NOTA DEL EDITOR

* Artículo publicado en el 2 de septiebre de 2016. Consulta 3/7/2016.

http://entreparentesis.org/nuevo-dicasterio-nueva-orientacion/